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Espacio Moebius cierra sus puertas: el fin de un templo de la historieta argentina

El cierre de Espacio Moebius sacude al mundo del cómic

Hay lugares que venden libros. Otros organizan muestras. Y después estaba Espacio Moebius.

La noticia de su cierre cayó como un baldazo de agua fría sobre la comunidad de historietistas, ilustradores y lectores. Después de más de quince años de actividad, el emblemático espacio de Bulnes 658, en el barrio porteño de Almagro, realizó su última jornada bajo el nombre "Pasen y Bailen", una despedida cargada de emoción, arte y nostalgia. La celebración reunió a artistas, editores, coleccionistas y vecinos que entendían que no estaban asistiendo simplemente al cierre de una librería: estaban despidiendo uno de los grandes motores culturales de la historieta argentina. 

Desde sus redes sociales apenas dejaron una frase: "Gracias y hasta luego", acompañada de un esperanzador "Hasta la próxima aventura", una despedida que muchos interpretan más como una pausa que como un adiós definitivo. 

Mucho más que una comiquería

Fundado en 2008 por Martín Ramón y Alejandro Díaz B., Moebius evolucionó rápidamente de editorial independiente a librería especializada y posteriormente a galería de arte. Publicó cerca de treinta títulos, organizó más de cincuenta exposiciones y fue escenario de cientos de presentaciones, talleres y encuentros con autores nacionales e internacionales. 

Por sus paredes pasaron figuras como Liniers, Maitena, Tute, José Muñoz, Carlos Nine, Isol, Powerpaola, Alberto Montt, Daniel Johnston, McBess e Isidro Ferrer, entre muchos otros. 


Los 5 momentos más icónicos de Espacio Moebius

1. La publicación de Ábreme, pionera de la historieta LGBT en Argentina

En 2008, Moebius rompió esquemas con Ábreme, considerada una de las primeras antologías de historieta de temática LGBT publicadas en el país. Fue una apuesta editorial arriesgada para la época y terminó convirtiéndose en una obra de referencia dentro del cómic independiente argentino. 


2. La revista Chikismiqui, una plataforma para nuevas ilustradoras

Entre 2008 y 2012 editó Chikismiqui, una revista cultural gratuita que reunió el trabajo de jóvenes artistas e ilustradoras de distintas partes del mundo. La publicación ayudó a visibilizar nuevas voces en un momento donde el mercado todavía estaba dominado por propuestas tradicionales. 


3. Convertirse en la casa de las grandes muestras de ilustración

Desde 2012, cuando comenzó a funcionar también como galería, Moebius organizó más de cincuenta exposiciones.

Por allí desfilaron originales de Luis Scafati, Carlos Nine, Max, Powerpaola, Liniers, José Muñoz, Daniel Johnston y numerosos referentes internacionales, convirtiéndose en uno de los pocos espacios dedicados exclusivamente a exhibir historieta e ilustración como arte. 


4. El concurso Viñetas del Abasto

En alianza con el Ministerio de Cultura porteño impulsó el concurso Viñetas del Abasto, que invitó a dibujantes profesionales y amateurs a retratar el espíritu del histórico barrio porteño.

La muestra de los trabajos ganadores y la entrega de premios consolidaron el vínculo entre Moebius y la identidad cultural del Abasto, demostrando que la historieta también podía convertirse en patrimonio barrial.


5. Llevar la historieta argentina al mundo

Moebius no se limitó a Buenos Aires.

Participó en eventos como:

  • Feria Internacional del Libro de Buenos Aires

  • Feria de Editores

  • Crack Bang Boom

  • Comicópolis

  • Salón del Cómic de Barcelona

  • Festival de Angoulême

  • Feria del Libro de Frankfurt

  • Comic Con de San Pablo

  • FIL Guadalajara

El cierre deja una pregunta abierta

Quizá la mayor pérdida no sea una librería menos en Buenos Aires.

Lo que desaparece es un punto de encuentro donde nacieron colaboraciones, editoriales independientes, amistades y proyectos que luego recorrieron el mundo. Durante más de una década y media, Moebius funcionó como un puente entre generaciones de autores, lectores y artistas.

Aunque la persiana de Bulnes 658 ya bajó por última vez, el mensaje con el que eligieron despedirse deja una puerta entreabierta: "Hasta la próxima aventura". Y en el universo de la historieta, pocas frases generan tanta esperanza como esa.